
Supongo que no seré el único que alguna vez ha gritado “¡me cagüen la puta SGAE!”, o que por lo menos lo ha pensado sin necesidad de expresarlo a viva vocce. Creo que la grandísima mayoría de los consumidores de música han tenido este pensamiento cuando de repente les han cerrado el portal, blog o servidor desde donde se podía hacer uso de esa maravillosa herramienta de expansión de la cultura global que es el interné. La SGAE, ese organismo censor de esta expansión (que además no es un organismo regulador estatal, si no unos señores con traje, dinero y contactos que campan a sus anchas en la ilegalización de todo lo que no pase por su aro), lleva unos años en los que está disfrutando de total libertad para imponer leyes y cánones que atentan a principios constitucionales tan básicos como la presunción de inocencia por parte del consumidor.
Todos sabemos que cuando compras un ordenador, en el precio va incluido el canon de la SGAE por el cual se sobreentiende que ese objeto lo compras con intención de delinquir. Es como si al comprar un cuchillo jamonero tuvieses que pagar un canon por el posible asesinato que puedas cometer con él. Pero lo más fuerte es que pagas el canon por cualquier hardware que se pueda utilizar para la duplicación de datos, es decir, que cuando compras el ordenador pagas el canon por el disco duro (ya que puedes almacenar datos piratas), pagas por la grabadora de dvds ( porque puedes duplicarlos), pagas por la impresora (porque puedes imprimir portadas), pagas por los discos duros externos, y en resumen por todo lo que pueda almacenar o duplicar datos. Lo impresionante es que este canon es el mismo para cada componente. Luego, si te compras un cd virgen con la intención de grabar tus canciones de la ducha inventadas e interpretadas por ti, y después haces una portadita para que el cd quede más bonito y lo imprimes, en todo este proceso has pagado el mismo canon (impuesto por la presunción de pirateo) por el cd, el disco duro del ordenador, la impresora y la grabadora de cds. ¡El mismo cada vez, hasta 4 veces para realizar un cd personal y exento de datos piratas! ¿Es esto lógico?¿es justo? ¿Tienen entonces más derechos constitucionales los músicos que firman por la SGAE que el resto de los mortales?
Ahora, además, nos prohíben ver películas en el bus, nos prohíben escuchar música en lugares públicos que no hayan pagado derechos, nos prohíben descargar e, incluso, pretender dar libertad a una empresa privada para que ellos mismos, sin la orden de un juez, accedan a nuestros movimientos privados (y pagados al contratar una línea) y decidan bloquear nuestra conexión por el plazo de un año y, además, que sigamos pagándoles durante ese tiempo (jajajajaj, perdón). Esto me parece totalmente ilegal. Se están pasando tanto que el otro día multaron a una peluquería de Barcelona por tener la música puesta en la radio (a pesar de que en el precio de este aparato ya estaba incluido el canon) o cobrar por los derechos de las canciones de Bisbal en un acto benéfico de recolecta de dinero para no me acuerdo qué enfermedad infantil en el que participaba el mismo Bisbal de forma gratuita. ¿No son canciones de este cantante, no debería ser él quién decidiese si esas canciones se interpretarán de forma gratuita? Pues no, parece ser que es decisión de la SGAE. Aunque todo sea dicho, la SGAE retiró la denuncia y devolvió el dinero, eso sí, después de ser criticada públicamente por tal actuación, dado que en otros eventos benéficos de donde si ha sacado tajada no la ha devuelto porque el escándalo no ha salido en los medios. Ahora los tunos también tendrán que pagar derechos para interpretar “Clavelitos”, canción que para mi entender ya queda libre de derechos debido a que es canción popular y compuesta hace más de 70 años. Si seguimos así cualquier día nos esposarán por la calle unos señores vestidos de negro y con un emblema de la SGAE por silbar Moonriver o Campanera sin tener los derechos (http://www.youtube.com/watch?v=Q7SI7N22k_A&feature=fvw para que la silbéis mientras leéis esto).
Para mi punto de vista, creo que el mercado de la música ha cambiado, al igual que cambió en su momento cuando se inventó el fonógrafo en 1987 por Thomas Alva Edison y se abrió el campo de la reproducción de la música sin necesidad de intérpretes. Seguro que los músicos de entonces estarían cagados pensando que su carrera se había acabado y que nunca más serían necesarios sus servicios ya que ahora existían los discos de cera y sólo se tenían que pagar una vez para poder reproducirse eternamente. Pero la música no se acabó, ni murió ni nada por el estilo. Solamente mutó, como lo está haciendo ahora y son los músicos los únicos que no se han dado cuenta. La venta de unidades a precios desorbitados ha tocado fondo y están empeñados en mantenerla a la fuerza. Por eso han adoptado esa postura llorica y lastimera en la que te presentan a gente que vive mejor que tu y que yo y toda nuestra familia junta (la de los 2) intentando darnos penita con que ahora ya no venden tantos discos y que la música y ellos mismos van a desaparecer por culpa de la piratería. Para empezar, una empresa como Sony, por ejemplo, paga a un artista novel aproximadamente el 10% de los beneficios de la venta del disco en la 1º tirada, y a partir de ésta el porcentaje se reduce a un 2%. Huelga decir que a estas multinacionales les interesa hacer una primera tirada corta, a pesar de saber que ese disco será un éxito, para así poder hacer una segunda edición rápidamente y ganar más porcentaje. ¿Entonces quién es el pobrecito que esta dejando de ganar tantísimo dinero (porque no lo están perdiendo): el músico o mr. Sony Entertaiment?
Ejemplos como el de Radiohead nos enseñan que otras vías de comercialización de la música son posibles, y que ese no es el único, si no que gracias a ese demonio llamado internet cualquiera puede empezar a vender su música desde su casa y sin ningún intermediario. La música nos sale más barata al consumidor y el músico se saca más dinero. ¿Por qué sigue habiendo un sector del gremio que lucha contra esto y apoya ciegamente los dictámenes de las SGAE? Sencillamente porque son gente, que no músicos, que viven de los derechos de un tema que sacaron hace un siglo (y que seguramente copiaron de algún artista extranjero que no se conociese mucho en la inculta España de los 70). Véase el caso de Mike Rios (que pretendió empezar una huelga musical hasta que dejasen de descargarse sus discos, pero como nadie se lo bajaba tuvo que abandonarla antes de hacer más el ridículo), el más que temido y vilipendiado Ramoncín (aún se permite decir su nombre?) y gente de esa calaña que se une al gobierno en campaña para que luego los señores de la SGAE tengan carta blanca en sus decisiones. Esta gente debería de currar un poco y dejarse de tonterías y no joder al resto de los ciudadanos que estamos experimentando un momento mágico de cultura global y de transferencia de conocimientos gratuita que se recordará en los libros de historia. Ahora accedemos a la información con un solo clic cuando de pequeños nos peleábamos por conseguir la cinta de los Iron Maiden. Y esto beneficia indirectamente a los músicos porque si conoces más grupos vas a más conciertos, por tanto hay más músicos ganando dinero por hacer lo que deben de hacer: tocar.
En fin, si miramos en el diccionario de la Real Academia y buscamos la definición de músico nos dice lo siguiente: “Persona que conoce el arte de la música o lo ejerce, especialmente como instrumentista o compositor”, en ningún sitio pone nada al respecto de cobrar porcentajes de venta de discos. Así pues, para mi punto de vista, los músicos deben de retomar lo que los define si quieren seguir ganando dinero de la música, y esto no es otra cosa que componer nuevas canciones y tocarlas en directo.
Amen.
ResponderEliminarme he quedado más a gusto que un arbusto después de leerte.
ResponderEliminaraaaaaaaaabsolutamente de acuerdo.
[entre scratches cañis:] Olé, olé y olé! Sagradas palabras, hermano! Ahora mismo te enlazamos al blog de O.R.G.I.A
ResponderEliminarMua!