martes, 27 de julio de 2010

LA TECNOLOGÍA MODERNA HA DEJADO DE SER COOL.



Ipod, ipad, LCD, celulares, DVDs, ebooks, etc... Todo son inventos, o mejor dicho revisiones de antiguos objetos que sirven y han servido para el uso diario de las personas. Durante años se han ido perfeccionando su funcionamiento y reduciendo su tamaño. Ha sido un proceso de modernización que ha servido para que hoy en día tengamos aparatos que “lo hacen todo”. Móviles que hacen de cámaras, reproducen música y te permiten conectarte a internet además en un tamaño especialmente reducido y de formas redondeadas. Parece que nos estamos obsesionando con que las cosas sean cada vez más pequeñas pero que, a su vez, contengan todos los complementos multimedia posibles. La estética además está más que marcada, todo tiene que ser redondeado, pulido y si es negro o blanco mucho mejor. Solo se arriesga cuando se sacan modelos secundarios orientados a adolescentes para los que sacan versiones de un color chillón. Pero nada más. Parece que el mundo del diseño industrial y la creatividad han discutido y no se hablan desde los 80. Además, esta estética ikeo-machintonsa, es fría como un témpano de hielo la muy hija puta. No hay manera de tener estilo con una cosa que es fría. Bueno rectifico, sólo puedes tener estilo si este es el de joven diseñador con gafas de pasta y mac incluido en los cristales y que tiene una casa que parece el hall de un hotel.
¿Pero qué pasa con los que aborrecemos esa estética sin estética? Es muy fácil atinar si solo usas grises, negros y blancos (el más loco puede que incluso se atreva a poner algo rojo por ahí ya pa romper la pana!). Para mi eso es trampa. No me gusta esta estética. Yo creía de pequeñito que cuando fuese mayor las cosas serían como en la peli de 2001 (de hecho me leí la saga entera de bien pequeño para estar preparado para lo que venía). Ese estilo, pese a ser mayormente a base de blanco con algunos toques de negro compensadores, tenía un diseño arriesgado en cuanto a sus formas. Combinaba perfectamente curvas y rectas y su toques de color eran tan estratégicos que no podrían funcionar tan bien en cualquier otro sitio. Pero ahora todo es redondito y blanquito soso, imitando de soslayo a los diseños de la “manzanita” de los cojones.
Hemos ganado en funcionalidad, ¿pero eso es lo que pedíamos? Si concebimos el móvil, el mp3 y todo ese tipo de tecnología como complementos de lo que sí que es realmente necesario, ¿no debería entonces tener más fuerza la apariencia?¿no nos compramos los pendientes, anillos y todos esos complementos únicamente por su estética? Está claro que ahora lo que nos importa es su funcionalidad (yo el primero) pero hay que reconocer que antiguamente la tecnología era mucho más cool, y sobre todo muchísimo más cinematográfica. Recordad lo sexy que era ver a una chica sentada con las piernas cruzadas y jugueteando con el cable de espiral del teléfono mientras mantenía una “conferencia”. O lo estresantemente gracioso que quedaban las telefonistas en sus centralitas cambiando cables de un agujerito a otro para conectar dos llamadas. Mi padre me contó una vez que se pasaban todo el rato metiéndose en las conversaciones para preguntar si habían acabado ya de hablar. Y siguiendo con el teléfono, no queda ni la mitad de bien colgarle a alguien empotrando el teléfono en la base que dándole al botoncito rojo de la derecha. No parece que estés ni la mitad de enfadado. O meter los dedos en los agujeritos del circulo de plástico que hacías girar para marcar un número, hasta que sonaba el clink!. El móvil, sin ir más lejos, se ha cargado los momentos de tensión de las pelis de miedo. Ahora si estás sola en una casa con alguien acechándote fuera de casa que ha cortado el cable del fijo, haces una llamadita desde el móvil y se acabó la tensión.
Además otra ventaja que tenía la tecnología antigua frente a la moderna es que era sensible de ser arreglada a base de unos golpes estratégicos en determinados puntos del aparato. Acordaos de las cuando la tele no sacaba bien los colores y entonces la arreglabas dándole unas buenas ostias en la parte de arriba o en el lateral. Dale una ostia de esas al plasma y verás que risas. O cuando le ponías un trozo de palillo al play del walk-man porque no se quedaba pulsado, o rebobinar las cintas con el boli bic porque no te quedaban pilas, ponerle un trocito de celo para poder volver a grabarla, pegar una cinta rota con un poco de esmalte de uñas, o la moneda de 10 ptas. en la cápsula del tocata para que no saltase la aguja, sintonizar la tele con un cable, una patata y un tenedor (yo tuve el plus así durante más de dos años). Todo, absolutamente todo, se podía arreglar con un poco de ingenio, un palillo y un trozo de papel doblado.
Y otra cosa que pienso es que en realidad hemos ido hacia atrás en cuanto a lo que puedes hacer con el aparato. Sí, muy bien, con el iphone se puede desde producir música hasta manejar un helicóptero de juguete de 4 hélices. Pero al final todas estas aplicaciones solo las enchufas pa vacilarle a un menda de tu nuevo trastito. Si quieres producir música de verdad seguro que ya tienes un ordenata con el cubase en casa. Y sin embargo ya no se puede grabar una puta peli de la tele, porque nadie se aclara con los dvds grabadores, que encima no tienen casi compatibilidad con otras marcas o modelos, y que además si estás grabando algo no puedes cambiar de canal cuando antiguamente sí que se podía (porque los canales iban sintonizados individualmente en el grabador y no a cañon por el euroconector). Así que si vas a salir en la tele más vale que lo busques por internet porque sino tu madre se perderá tu intervención estelar en los mass media. Además, si un DVD se raya adiós muy buenas porque no vas a poder ni rescatar los datos que haya dentro, cuando con el vinilo o los cassettes solo se jodía una parte pequeña y podías seguir disfrutando del resto. Y no hablemos del TDT, que además de que no se pillan aún todos los canales bien en todos los sitios (yo no veo t5 y vivo en el centro de Valencia), se llena la imagen de cuadraditos y te sale el mensaje ese de “No hay señal”, cuando antes simplemente tendrías algo de neblina. O cuando estás viendo el futbol y ves el gol 2 segundos después de que lo canten en el bar de debajo de casa... Los videojuegos son otro ejemplo. No puedes invitar a nadie a jugar al Pro Evolution porque tienes que pasarte un mes para hacerte con los controles del mando de la play, cuando antes le pasabas el joystick y te ponías a jugar al “Bubble-Bubble” con un colega que no había jugado nunca y no se notaba prácticamente la diferencia. O la tele en 3d que nos quieren encalomar ahora...¿qué vamos a hacer, ver el Barça todos en el bar (porque ahora los partidos son de pago) y con las gafitas esas de gañan puestas y si no lo ves desenfocado? Y qué decir tiene que si ya llevas gafas y te pones esas encima te acaba haciendo roce en el puente de la nariz de tanto peso concentrado.
En resumen, hemos ganado en comodidad pero hemos perdido en apariencia. Ya no habrá ningún plano más en blanco y negro con mirada al infinito del galán engominado colgando lentamente el teléfono de la cabina de caseta tras recibir una mala noticia.

martes, 20 de julio de 2010

LOS MAYORES ACONTECIMIENTOS DE LA VIDA SIEMPRE ACABAN COMO UN FINAL DE LOS HERMANOS COEN.


Si hay algo que siempre me ha gustado de las películas de los hermanos Coen es que sus historias recogen momentos no cruciales de la vida de los personajes. Son personas sencillas, normales, sin grandes atributos físicos ni grandes habilidades sociales. No son superhéroes ni personajes que destaquen en algo sorprendente. Son personas, como lo somos tu y yo, que nos dejan ver una parte de su vida, no necesariamente la más importante de la misma ni el punto de giro de toda una existencia. Solamente es un momento más de su vida con sus problemas comunes y sus soluciones tan poco cinematográficas (desde el punto de vista holliwoodiense). Aparece un personaje, tiene un problema que nubla el resto de sus acciones y que acaba resolviéndose de la manera menos esperada, por sí solo, y al día siguiente todo vuelve a su sitio (o a otro sitio pero de la misma poca intensidad). No hay finales a lo "Pretty woman" y es más, estoy seguro que Richard Gere y Julia Roberts acabaron discutiendo por algo tan absurdo como dejarse la tapa sin bajar después de mear.
Nuestra vida es un cúmulo de situaciones que durante un lapso de tiempo acaparan toda tu energía (y que siempre nos parece que no puede haber nada más importante) y que de repente dejan de ser la prioridad de tus vísceras. No hay "chimpón" ni un golpe de platillos que señale el final de este período. Simplemente el problema y tu malestar se va diluyendo en el mar de la vida arrastrado por las olas de los días (uy, demasiado poético pa mi gusto). Pero así es. Hasta que un día te despiertas y tu mente ha hecho un click, y partir de ahí poco a poco dejas de preocuparte por ciertos problemas. Tus vísceras ya no claman soluciones pasionales y tu cerebro ya no dedica largas conversaciones internas para entender lo que está pasando. La vida sigue y tú con ella.
Recientemente he tenido decepciones y rupturas en todos los aspectos de mi vida, en todos los campos de mi existencia. Todo prometía mucho o suponía un reto pero luego, como os decía, acabó en nada. Al principio me sentí muy agobiado porque parece que cuando te cae una, el resto te vienen detrás y además dobladas. Te quedas sin tu proyecto laboral y se van a la mierda otros que tenían muy buena pinta, muertes familiares que remueven otras que te afectaron más, alguna que otra lesión física que te deja metido en casa un par de semanas y que te recuerda que los años no pasan en balde, se te acaba la pasta en el banco, se acaba otra relación más con una mujer... En fin, que si enumeramos cuales son las cosas más importantes de la vida puedes marcar un negativo con boli rojo al ladito de cada una de ellas. Así que como buen ejemplar del síndrome de Peter Pan, tiendes a encogerte en posición fetal retomando el primer estadio de tu vida y esperas que te alimenten el alma a través de un cordón umbilical imaginario. Pero como os decía, no existen grandes soluciones porque no existen grandes problemas. O por lo menos no existe mal que dure 100 años como dice el refrán.
Si os fijáis en los abuelos (y no voy a ponerme a ensalzar de nuevo a esa generación), ellos han pasado una vida llena de emociones de todo tipo, tanto positivas como negativas. Pero éstas no han hecho más que moldear al individuo, y este ha sido moldeado en mayor o menor grado dependiendo de su fortaleza mental.
Las situaciones de por si no llevan incluida una solución ni una consecuencia, es nuestra forma de aceptarlas o no lo que hace que nos afecte en mayor o menor grado. Así pues, una persona que pierde a su hijo puede desquiciarse, suicidarse o simplemente sobrellevarlo. Está claro que a cualquiera le entristecerá enormemente el recuerdo de la persona perdida, pero a algunos los volverá locos y a otros simplemente les quitará un poco de felicidad de por vida. Lo que quiero decir con esto, es que no hay una manera estándar de sobrellevar cada problema. No está estipulado el grado de dolor ni la duración del mismo en ningunas tablas de piedra que bajase de una montaña un señor barbado. Cada uno, entendemos el problema y buscamos una solución a nuestra manera. Eso es lo que nos hace únicos, pero también lo que nos convierte en tan malos consejeros.
Personalmente, yo no suelo solucionar activamente mis problemas, suelo observarme pacientemente, porque sé que en algún momento me despertaré y mi cerebro habrá hecho ese click que necesitaba para cambiar de actitud y que no sé activarlo voluntariamente. Posteriormente aprendo del cambio e incorporo este nuevo conocimiento a mi manera de afrontar nuevos problemas. Y ya os digo que nunca resuenan tambores, ni hay un happy end al uso. Ese mismo día desayuno, como, salgo y duermo como cualquier otro día, o por lo menos como andaba haciendo el día anterior.
De este modo, no os sorprendáis si algún día, después de un cúmulo de marrones solucionados sin más, os aparecen los créditos corridos sobre fondo negro.
P.D.: ¿Por qué a mitad de los créditos de las películas cambian la canción y nunca tiene nada que ver con la anterior, siendo muchas veces hasta inapropiada para la temática de la peli?

miércoles, 26 de mayo de 2010

PREVIOUSLY...ON "LOST"


Pues sí, como podréis observar ya he visto el final de Lost. He de decir que cuando salió la serie y la veía mi compañero de piso yo me burlaba tremendamente de ella. Luego un día decidí empezar a verla porque todos mis colegas la estaban viendo y qué coño! no me iba a quedar fuera de las conversaciones. Mi opinión de la serie cambió de repente, y creo recordar que en cuestión de un par de días me chupé las dos temporadas que llevaban por aquel entonces. Me flipó. Como todos, empecé a ver los capítulos al día siguiente de emitirlos en los States. Esa mañana, café en mano y legaña en ojo, ponía a descargar la nueva dosis de misterio. Recuerdo que estaba tan engorilado viendo el capítulo que cuando decidía hacerme un peta para disfrutar más de la experiencia ya había llegado al final. ¡Y qué rabia pasabas cuando te salía el cartelito de “LOST” con el tummmmbbbb ese que le ponían! Y nada, a esperar ansiosamente a que sacasen el siguiente capítulo. No tenía tal adicción desde que echaron en nuestra infancia “Cristal” y todo el mundo se enganchó (yo por lo menos, y vosotros seguro que también...mi vida eres tuuuuuu....rimemba’?)

Pues bien, tanto ansié cada nueva entrega, y tantas expectativas creaba en cada capítulo, que creo que acabé decepcionándome por no cumplirlas. Empecé a petar con aquellos capítulos en los que no pasaba nada, que parecían La dama de rosa pero en plan telenovela selvática, los parones aquellos de emisión que igual a mitad de temporada dejaban de echarla y te tenías que esperar un par de meses para ver el siguiente capítulo, la pésima interpretación de todos y cada uno de los actores, los personajes tan mal diseñados a nivel de personalidad individual, los motivos aparentemente inexistentes para los cambios de humor y bando de los personajes (que se daban de ostias a la mínima de cambio), los fallos de guión y los parches posteriores para disimularlos... Pero sobre todo empecé a petar cuando la historia se les fue de las manos.

Hubo un momento en el que para mí la serie llegó a su cumbre, que fue en la segunda temporada. En ésta, se abrían misterios a cada capítulo, se creó un ambiente squizo en el que cada día la cosa se enredaba más y no ofrecían ninguna pista que no viniese con otro misterio adherido (para mí esta es la clave de una buena historia de suspense). No se les daba solución pero no te importaba porque suponías que en un futuro todo eso se iría explicando.

Pero aquí empezaron mis mosqueos, porque cuando empezó la siguiente temporada, parecía que todos los misterios que se abrieron no importaban, seguían con la misma dinámica de decir una cosa que nadie se espera o que algún personaje muera porque sí y que cuando pase esto se oiga de fondo el tummmmbbb... Encima me enteré que los guionistas esperaban a leer en los foros sobre la serie las deducciones de los bloggers y que si encontraban ideas que les gustaban las incorporaban a la serie. A mí esto, en una serie de misterio, me parece una santísima barbaridad, porque si no hay una trama general oculta el guión se convierte en una mierda adolescente. Se acaba transformando en una historia de miedo de esas que se cuentan a la luz de una hoguera (¿o eso solo pasa en las pelis yankis? Porque yo nunca lo he hecho) y que al final te dicen: “!La chica de la curva era yo!” ---tummmmbbbbb--- y tal cual porque llegó el punto en que todo el capítulo era pura basura hasta el último plano en el que te metían la única imagen que valía la pena. Yo a mitad de la quinta temporada decidí no seguir viéndola y así fue hasta que me enteré que estaban echando la sexta y con esa se acababa la serie. Entonces hice lo que me dijo una colega: “si nos hemos pasado 5 años viendo la serie, ¿habrá qué verla acabar, no?” y me volví a enganchar.

Para mi punto de vista, tendrían que haber ido explicando los menos importantes manteniendo el gran misterio oculto o no debieron abrir tantos misterios absurdos como el del oso polar (que aún me sigo preguntando con que finalidad presentaron ese). De repente, habían abierto tantos frentes sin haber explicado nada, que ya la solución era imposible. Pasó como cuando te sientas con tu señora madre a ver la tele un rato e intentas comprender la intrincada trama de la Campanario, Belén Esteban y su puta madre y hay que remontarse tanto y contar tantas discusiones que al final no le vale la pena a la señora explicarte toda la trama. La pelota se les hizo demasiado grande, y había misterios que sólo podían saber personajes que ya se habían cargado. Entonces aparecieron los personajes videntes o mediums, las resurrecciones y los saltos en el tiempo porque si no se les quedaba la serie sin explicar. Sólo les faltó que un actor se les fuera de la serie y entonces ocurriese lo de que contratan a otro y al personaje le hacen una cirugía estética y de repente no solo le ha cambiado la cara si no también la complexión general, pero eso sí, sigue siendo John Locke o quién sea.

Y qué decir del final... para mí es malísimo. Primero porque sólo explica los flashes de la ultima temporada, es decir, la vida paralela que vemos es lo que el cerebro de Jack construye cuando está a punto de palmarla (algo que dicen que es lo que hacemos todos a punto de morir) creando un limbo para todos sus amigos que han patit tant els pobrets, segundo porque no explican nada de las construcciones ancestrales de aquella cultura de la que no se habla pero que tendrían que haber sido el centro de la trama porque son los que crearon todas las estructuras mágicas de la isla (la estatua donde vive Jacob, el lavabo con su taponcito por donde se cuela todo el magnetismo, la rueda que si la giras rompe el continuo espacio-tiempo...), no explican nada de la finalidad de la iniciativa Dharma ni de lo que ellos investigaban allí, ni del origen de Jacob y el coleguita, ni de porqué éste se convierte en el humo (ni cómo) ni tampoco qué busca intentando salir de la isla y porqué será el fin del mundo si lo consigue, y en resumen sólo acabas entendiendo que todo es por culpa de un magnetismo especial (que tampoco explican) que únicamente sabían manejar aquella civilización antigua (con cuatro dedos en los pies). Y, en lugar de explicar todo esto, se pasan más de media hora del metraje total enseñándonos los reencuentros de todos los personajes en el limbo de Jack, siendo que esto no es real dentro de la ficción de la serie ya que es una alucinación propia de un moribundo (y además acabas hasta los huevos de ver tanto abracito moñas). Está claro que en una trama de suspense siempre tienes que dejar algunos misterios sin resolver para que su conclusión siga teniendo algo inquietante, pero coño se han pasao con dejar cosas en el aire.

Creo que este es un final de temporada pero no un final de la serie porque se reduce a explicar los últimos acontecimientos como si estos fueran una consecuencia de hechos anteriores (cuando en realidad son simplemente otros misterios).

Pero esta decepción era de esperar. Nada que cree tanta expectativa dejará jamás contentos a todos, e incluso a ninguno. Para mí lo más loable de esta serie (a parte de los 20 primeros minutos del primer capítulo) es el fenómeno social que ha creado. Realmente ése ha sido su fuerte. Ninguna serie había creado ese movimiento de fans en la historia. Nada más acabar el capítulo en USA estaba colgado en la red, subtitulado (aunque con un sinfín de faltas) y a varias calidades y opciones de descarga. Los blogs de conversación echaban humo al día siguiente y se creaban auténticos foros de debate sobre el reciente capítulo. Discutías en la mesa cenando con los colegas sobre si eso era un limbo o un infierno y estaban todos muertos o cosas por el estilo. En resumen, creó un fenómeno social sin parangón en el tema de las series. Y pienso que precisamente esto fue su mecenas y su verdugo. Le sirvió para convertirse en una serie de culto de por vida, pero la decapitó cuando tuvo que darle una solución. Creo que si se hubiese mantenido su emisión por los tiempos de los tiempos sin tener que darle una conclusión explicativa, Lost hubiese sido como fue Dallas en nuestra infancia... (imagínate escribiendo en el google “Lost temporada 200 capítulo 30 spanish download”...). También creo que el hecho de que se pusiese de moda hizo mucho por su popularidad. Tanta gente la veía que te sentías en la necesidad de no ser un engendro inculto y asocial y todo el mundo se ponía a verla con un sentimiento de necesidad social de integración. Y rápidamente a discutir sobre las posibles explicaciones a los misterios...

En definitiva, mi valoración personal después de estos 5 años viendo la serie es que no hay porque lanzar el grito al cielo por su final. Simplemente ha sido una serie más, que olvidaremos o no, pero no creo que este final defraudador cree un trauma social ni nada por el estilo. Simplemente ya está. Lo que da pena es que después de haber incorporado a tu vida audiovisual el capítulo semanal de Lost ahora te quedas como que le falta algo. Echaremos de menos el ponerte el último capítulo y que un señor que debe de ser el primo lejano y yanki de Constantino Romero te diga lo de “Previously... on Lost”, los tummmbssss, los “me cagüen su putamadre que ya me han vuelto a hacer lo mismo” cada vez que acaban el capítulo con el plano guapo, etc.

Este final de serie ha sido el equivalente generacional de la muerte de Angela Chaning en “Falcon Crest” y creo que siempre recordaremos la serie con gusto a pesar de que para mi punto de vista la cagaron con el guión allá por la tercera temporada.

Eso sí, me pareció muy bonito estéticamente que la serie empiece con el primer plano del ojo de Jack abriéndose en medio del bosque de bambú y que acabe con el mismo plano pero cerrándose.

Bye Bye Perdidos... ¿y ahora que echan?

sábado, 15 de mayo de 2010

EL CLAN DE LOS PASEADORES DE PERROS.



No sé si muchos de vosotros tendréis perro o algún animal paseable en parque, pero los que si que los tenéis sabréis de lo que os estoy hablando. El caso es que existe una tendencia común de la gente que baja a pasear al parque a sus animales de compañía de crear un clan de paseadores de mascotas cerrado pero heterogéneo.

Si vas al parque cercano a tu casa a la hora común de salida del curro verás que hay un gran número de perros correteando entre ellos bajo la atenta mirada de un círculo de personas que hablan amigablemente. A este grupúsculo es al que me refiero. Son gente de todas las edades que comparten en común únicamente el hecho de tener perro y un horario de paseo similar. Hay que decir además que cuando te aproximas un poco a este grupo descubres que siempre están hablando de sus animales o de otros legendarios que tuvieron. “Que si el mío solo quiere comer pienso de tal marca, que si al mío lo tienen que operar de alguna cosa escatológica que mejor que ahorrasen detalles, que si yo tuve una vez un pastor alemán que hacía tal cosa u otra mientras realizaba una pirueta invertida...etc”. Día tras día, esta gente encuentra nuevos temas relacionados con su obsesión por su perro, descubren un nuevo punto de vista sobre como conseguir que deje de ladrar o que no se cague en casa. No sé cómo lo hacen o por lo menos cómo aguantan hablando durante meses todos los días con la misma gente y sobre los mismos temas. ¡Es increíble por qué ni siquiera los tíos interrumpen esta temática para hablar de fútbol!

El caso es que además conocen el nombre y la historia de cada uno de los perros de la “manada” del parque, de qué están operados o cómo reaccionan ante tal cosa. Es más, los perros los saludan efusivamente, haciéndole las mismas fiestas que si fueran parte de la familia. Es curioso que este fenómeno se repita en cada parque de cada ciudad (estoy seguro de que esto es así en todos los parques del mundo), porque podría entender que alguien utilice el perro para ligarse a otra persona que también esté paseando a su mascota, es como que ya tienes un primer tema de conversación para empezar a hablar. Pero que esto se de en todos los parques aproximadamente a las 9:30 de la noche me parece extraño. Es más, no es cuestión de una pareja, sino de un grupo de personas considerable.

Estos grupos, como asociación humana común, tiene un líder carismático. Él es el puto amo con el tema de los perros. Él es el que sabe mejor que tu veterinario lo que le pasa a tu perro sin ni siquiera mirarlo, basándose sólo en lo que tu le cuentes. Él ha conocido a los perros que han realizado hazañas mayores que las de Lassie y tiene una mascota ejemplar dentro del reino animal, eso sí, todo gracias a la educación que él le ha dado. Ellos son los fundadores y mantenedores del grupo. Su recelo de poder acapara la conversación sólo permitiendo la interrupción de su discurso para recibir unas palabras halagüeñas. La gente pronto acata este poder y empieza a asumir a este personaje como el sabio del mundo animal que necesita para cumplimentar su educación del perro, y por qué no, aprender un poco de este aventurero de las anécdotas animales. Se convierte en un personaje admirado dentro de este círculo y esto es lo que le da fuerzas para seguir luchando por la supervivencia de su clan. Él será quién decida si se acepta la nueva incorporación al grupo de un nuevo paseador forastero, el cual puede aportar historias más interesantes que las suyas. Él tiene, sospechosamente, el poder.

Pero poco a poco, como toda asociación, el grupo empieza a resquebrajarse y misteriosamente empieza a desaparecer gente. Al principio yo pensaba que, como un servidor, habría gente que se cansase de escuchar siempre el mismo tema de conversación y tomaría la determinación de pasear a su perro a una hora diferente a la del grupo. Pero lo curioso es que de repente no los ves a ninguna hora. Primero piensas que será porque el perro habrá muerto. Pero realmente nadie sabe nada de su repentina muerte ni de la desaparición de su dueño. Todo es un poco misterioso. Además el jefe del clan hace acopio de fuerzas para degradar poco a poco el nombre del paseador y ensalzar la nobleza de su can. Al cabo de un tiempo ya nadie recuerda a aquella persona que paseaba a su golden.

Pero esta no será la única desaparición que haya. Al poco, un miembro más dejará de asistir a estas reuniones. Nadie preguntará y todos asumirán la nueva pérdida. El jefe hará su trabajo y de nuevo ese nombre se esfumará antes que la última caca de su perro se haya secado del todo. El grupo se va reduciendo implacablemente. Pero, repito, esta gente desaparece del barrio. ¿Qué ocurre con ellos? Sería demasiada casualidad que un grupo de perros que han vivido x años con sus dueños empiecen a morir todos al mismo tiempo y que sus dueños desaparezcan con ellos. ¿Será que la gente acaba huyendo de ese “jefe” que todos hacían como que le escuchaban pero que en realidad les daba la brasa a todos? ¿se mudarán a una casa nueva con un parque libre de clanes? No sé, me parece un poco imposible, más bien pienso lo siguiente: tengo la teoría de que estos jefes en realidad son psicópatas homicidas que crean un clan estable y calmado de paseadores de perros y, cuando más confiados están va acabando con cada uno de ellos. Así que si tenéis perro y lo bajáis a pasear no os unáis nunca a ningún clan en el que veáis que el jefe tiene un perro que engorda al mismo tiempo que desaparece gente...

lunes, 26 de abril de 2010

LA PRIMERA GENERACIÓN SE NOS VA


Cuando nacimos, todos pertenecíamos a la 3º generación. Éramos hijos, nietos, sobrinos, primos y/o hermanos. Pertenecíamos a ese sector de la sociedad que “juega de bulto”. Libres de guerras, conflictos o plagas, crecimos sin mayores complejos que el usar gafas o ser el más gordo de la clase. Vivimos un momento especial entre el cambio de una España divertida y asfixiada al mismo tiempo, a un país europeizado (en el mal sentido de la palabra) y preocupado por los rastros de un pasado despreciado por una mayoría superficial. Todos los cambios que hemos vivido han sido intencionadamente para bien (aunque en muchos casos no estemos todos de acuerdo, en general han sido cambios con la pretensión de una mejora en la vida), no hemos tenido grandes problemas ni mayores dramas. En resumen, hemos crecido entre algodones (aunque para algunos haya sido algodón de ese que pica y te deja la herida llena de pelitos blancos).

En cambio, nuestra primera generación, esa que comenzó nuestro linaje particular y que llegamos a conocer, la de nuestros abuelos, esa vivió un sinfín de penurias, de las cuales todos podríamos dar fe y aportar anécdotas. Ellos fueron los héroes de nuestro siglo. Se comieron una guerra nacional especialmente cruenta y morbosa por el hecho de matarse gente de un mismo pueblo que había convivido en paz hasta ese momento. Crecieron viendo morir a familiares, muchos tuvieron que hacerse cargo de todos sus hermanos desde bien pequeños, incluso compaginándolo con un trabajo mal pagado. Tuvieron que echarse a la espalda la responsabilidad de levantar una sociedad diezmada por unos hijos de puta que seguirían viviendo igual de bien o mejor antes y después de la guerra y la post guerra. Tenían muchos hijos porque unos cuantos de ellos se iban a quedar por el camino. En fin, su vida no fue fácil hasta que llegó su vejez, cuando ya no podían disfrutar en compañía de los que dejaron atrás.

Todos estos problemas forjaron un carácter fuerte y sencillo hasta el punto de llegar a ser frío. Aprendieron a torear las desgracias a golpe de lógica animal. Dejaron sus sentimientos para disfrutar de las alegrías y los anularon para las penas. Para todo tenían una explicación racionalmente instintiva. Su cuerpo reaccionó ante tanta mierda taponando sus sentimientos ligados a la desgracia, y liberaron una dosis de realismo ante toda situación adversa. Descubrieron el modo de ver la vida como es y eso se tradujo en esa mirada de paz que todos vimos en los ojos de nuestros abuelos.

Pero esa generación empieza a extinguirse. Hoy hemos enterrado a otro hermano de mi abuela (y la verdad es que esto remueve todos los sentimientos ya calmados por la muerte de ésta). Cuando sus otros 2 hermanos se mueran se habrá extinguido esa generación en mi familia. Nos quedaremos sin ese referente de paz y amor incondicional. Estamos a punto de perder el mayor patrimonio que tenemos hoy por hoy, que es precisamente esa forma de entender la vida desde la humildad. Nos estamos perdiendo en un sinfín de fórmulas nuevas e importadas de otras culturas que nos están aportando más problemas que soluciones, y estamos dejando de lado la fórmula de nuestros abuelos que poseían una filosofía similar a la de los monjes de exóticas civilizaciones que parecen ser la panacea de todo mal emocional. Mi abuela tenía una clarividencia que solucionaba cualquier problema emocional desde la opción más sencilla, preguntarle a ella era saber que primero pensarías que sus palabras eran lo básico pero después esas razones iban cogiendo fuerza, hasta convertirse en la verdad. No se dejaba embelesar con los detalles, iba a la base y veía el problema desde la raíz. Quizás eso fuera una virtud exclusiva de mi abuela y no de su generación. No lo sé, porque con alguien de su generación sólo he llegado a ese punto de complicidad con ella, pero si que sé que en general, los ancianos de aquella época se caracterizan por su sabiduría de la vida. ¿Qué les vamos a contar nosotros de problemas y depresiones cuando ellos han enterrado a hijos, padres, etc? ¿Qué les podemos decir nosotros de cómo llevar las cosas si ellos han superado todo esto? Nuestra “modernidad” y el relativismo nos está jodiendo y bien.

Cuando ellos mueran nuestra generación pasará de ser la 3º a la 2º. Dejaremos de ser nietos para pasar a ser (además de lo antes nombrado) padres o tíos. Damos un salto con todo lo que ello implica, dejaremos de ser almas sin preocupaciones a tener ciertas responsabilidades en la familia, dejarán de reservarnos el feget de la paella para dárselo a uno de la nueva quinta (ante tus ojos de estupor tras 30 años siendo reservado para ti) y además lo harán sin avisar. Parece una tontería, pero a mi ya me jodió cuando fui tío por primera vez y entendí ese cambio. Mis primos y hermanas pasamos de ser els xiquets a ser los padres o tíos de... y por supuesto ni hablemos ya de la mesa de los pequeños, aquella que odiabas cuando lo eras y ahora miras con añoranza como se pelean entre ellos por quién se ha puesto más tarta. ¿Quién no tiene una foto con todos sus primos en una mesa pequeña con la botella de coca-cola o Mirinda de naranja de litro pero la de cristal de envase retornable? Ay cuantas partidas al Golden Axe me aportaron esos cascos retornables de Pili la de les olives!!

Empezamos a dar cancha a la generación que nos sucede. Ellos son los que están preparando el nuevo momento. Atrás dejarán la sabiduría popular de nuestros abuelos a los que quizás ni hayan llegado a conocer. Su esencia se perderá como se perdió la de sus antepasados, el mundo pasará página sin condecorarlos con la medalla más valiosa que es el recuerdo y atrás quedarán sin reconocimiento todos sus actos heróicos para conseguir sobrevivir y alimentar a los suyos. Nuestro momento empieza a quedarse atrás también y emprendemos nuestro camino (aunque aún quede tan lejos que ni lo vislumbremos) irremediablemente hacia la 1º generación y su posterior olvido.

PD: Lo peor de todo, en realidad y egoístamente, es quedarse sin tu abuelita y sin su amor al ponerte la tortilla recién hecha en el bocata, mientras aprieta un poco el pan para que veas que está crujiente... ¡hasta en ese gesto se notaba la incondicionalidad y la plenitud de su amor...!! sniff

lunes, 29 de marzo de 2010

LA NOCHE DE LOS POSTEADORES VIVIENTES



Está como de moda desde hace tiempo el criticar a la gente que se pasa el día entero en portales de internet. No me refiero a los portales tipo Facebook o Twiter, sino a los portales de intercambio de descargas o información.

Es sorprendente la velocidad a la que te contestan en cualquier portal especializado en algún campo del saber extremadamente concreto tras realizar una cuestión. Puedes preguntar desde si el universo es cóncavo o convexo (por citar a esos grandes de la música española) hasta cuál es el mejor pegamento para reparar el mango de una sartén. Da lo mismo, al día siguiente tendrás la respuesta en el blog (si no antes). Los usuarios eventuales de estos portales de ayuda nos sorprendemos de esta celeridad, es más nos burlamos de la extremada amabilidad de esta gente al responder desinteresadamente tan rápido.

Todos nos hemos imaginado a un freak más bien gordo y fofo, de piel cerúlea espolvoreada con ciertos granos a medio reventar, gafas de gruesos cristales necesarios después de un sinfín de horas delante de la pantalla, un escritorio lleno de restos de panteras rosas, papas y coca-colas y la pared de detrás de la pantalla llena de posters de videojuegos (de PC of course) con tías semidesnudas con enormes armas y mayores tetas, y sobre todo, una silla de oficina a la que le falta alguna rueda y con el relleno del asiento aplastado bajo ese enorme culo. De hecho, esta imagen no es fruto de la imaginación colectiva, ¡existen de verdad y son tal cual! Que levante la mano quien no conozca a nadie así.....yo no veo que nadie la levante y ¿a qué vosotros tampoco?. Pues eso, existen y están entre nosotros. Si los vendajes en los pies de las geishas los deformaban hasta hacerlos diminutos, largas horas en el ordenador provocan esta mutación morfológica en el usuario. Quizás sean los primeros pasos evolutivos hacia un nuevo futuro no imaginado por los creadores de esos “hermanos del futuro” a los que representaban altos, imberbes y vestidos de blanco impoluto. Yo apuesto más por mórbidos sin afeitar y con lamparones en la cami de publicidad de alguna constructora.

Hay como un grupo de la población que se burla de este estereotipo y que incluso se compadece. Siempre surge la frase: “¿¡cuánto tiempo libre tiene esa gente!?” o “¡qué poca vida social!”. Con lo primero estoy de acuerdo, con lo segundo no. Es cierto que esta gente tiene además otro punto común y es que todos viven con sus padres aunque tengan los huevos bien peludos. No curran o lo hacen poco y dedican parte de sus horas en el tajo para contestar algún post. Pero lo de la vida social es otro punto. Su entorno social no es tan directo como el de cualquier persona que interactúe presencialmente con otras personas, se ciñe más a la interacción virtual. Pero no deja de ser comunicación con personas. Ahora me vendrá algún hipi a decirme que sin la presencia no hay feeling o que no es lo mismo ( y seguro que acaba hablando de las energías y los chacras y tal...ejem). ¡Pues claro que no es lo mismo!¿cómo la va a ser? Pero hay que ver las cosas desde todos los puntos de vista (un poco de empatía señores hipis) y hay que entender que no todas las personas nacen para ser la reina del baile. Antes de la existencia de este tipo de comunicación las personas sin esa gracia para la comunicación, sin el don de gentes eran unos marginados en todos los ámbitos. Al sólo haber una única vía de comunicación y no controlarla se convertían en unos freaks las 24h del día. Pero ahora hay una oportunidad para esa gente. Estos freaks son auténticos dioses en estos portales. Hay gente que espera ansiosa que se conecten para que resuelvan sus dudas existenciales (para ellos si John Locke está muerto o es el humo negro es lo más importante), gente que los admira y que son grandes amigos aunque sólo hablen de post a post. Es otro modo de comunicación y al final eso es lo que se pretende: comunicarse. Que nadie me discuta que estos freaks se sentirán henchidos de placer al descubrir cuando abran su blog que tienen que responder a quince personas que le preguntan si ha colgado el último capitulo ya subtitulado de la serie de moda (es sorprendente que unas horas después de su emisión en EEUU ya lo tengas subtitulado, aunque cargado de faltas de ortografía, y para descargar en varios tamaños...¡BRAVO!), cómo ripear la nueva película de Tom Raider o con qué programa se unen las partes de megaupload de la versión TelesyncHD de no se qué peli de amor adolescente entre vampiros. Acto seguido, él responderá a todos en un acto de extrema generosidad (quizás mayor que la que imparta a diario con la gente que se encuentre en persona), porque ¿cuántos de nosotros perdería un segundo en contestar o colgar un capítulo (y ya no hablemos de subtitularlo)? ¿No es este acto generoso? Para mi no hay mayor generosidad que aquella en la que lo que cedes es tu tiempo y esta gente lo es hasta el punto enfermizo. Podréis decirme que en realidad lo hacen por ser el más kie del portal, para que todos nos apabullemos con su saber e inteligencia o por la simple competitividad con usuario152 que dice saber más que él. Me da igual cuál es su motivo, todos lo tenemos a la hora de ser generosos (aunque solo sea para sentirte mejor o que el resto vean lo bueno que eres en el fondo) y el resultado es que esta gente son como el oráculo de Delfos, siempre tienen la respuesta con un link de añadido para tu pregunta.

Así que pongo mi pie al lado de la ralla dónde estén ellos porque son nuestros nuevos sabios de la banalidad. Nenas preparaos porque son nuestros nuevos héroes sociales, solo que en lugar de llevar mallas marcando músculos, capa y gallumbos por fuera llevarán chándal, forro polar y, eso sí, los gallumbos se les seguirán viendo pero porque se les bajara el pantalón por el culo cuando se agachen.

lunes, 15 de febrero de 2010

SOBRE LAS VERDADES RACIONALES Y LAS VERDADES CORPORALES.


Todos sentimos a la hora de tomar una decisión dos opciones naturales. Una responde a lo que es correcto hacer bajo tu punto de vista, a todo lo que has sido educado por otros y por ti mismo, responde a todo aquello que crees que es de ser “buena persona”. Después está la opción emocional, que abarca esas sensaciones que tienes en el fondo de tus sentimientos a la hora de optar por una decisión u otra.

La primera está influenciada por un sinfín de condicionantes, factores como los “diferentes puntos de vista” y su aceptación casi irracional (convirtiéndose a veces en dogmas de fe), los conceptos “modernos” sobre la relatividad de las opiniones, las “situaciones concretas” de cada individuo que determinan sus comportamientos concretos al respecto de aquellas.

Acorralados ya ante tantos conceptos a tener en cuenta canjeamos nuestros “puntos de vista” por todo un amasijo informe de excusas que conforman una “verdad relativa”, por el simple hecho de no errar en nuestra decisión y por la característica del ser humano que es la búsqueda de la absoluta comodidad.

La segunda, en cambio, es la verdad del yo egoísta. Es la verdad del animal. Es todo ese conjunto de emociones que te asaltan cuando debes tomar una decisión. Son los miedos, pasiones, enfados, cosquilleos internos... Son todas esas partes de ti que te “traicionan” cuando más determinado estás en tomar una decisión y que nacen en algún lugar escondido por ahí detrás del estómago. Es todo aquello que el ser humano lleva milenios intentando extirpar de sus entrañas, bien mediante la religión o bien mediante la nueva fe de la Razón. Es la verdad de tus sentimientos, es en realidad el reflejo en un espejo de lo que sentirías si te hicieran lo que estás decidido a hacer. Y por mucho que nos esforcemos en relativizar esta repuesta jamás conseguimos doblegarla. Es la responsable del por todos conocido “¡mira que lo sabía!” o el no menos aclamado “ya me lo imaginaba yo”.

¿Qué verdad escoger entonces cuando se tiene que optar por una opción u otra y ambas verdades están en desacuerdo? Al parecer, la verdad corporal tendría que ser la opción correcta por aquello de que nadie haría nada que dañase a otro porque entendería que eso podría dañarle a él también si se lo hiciesen. Pero recuerdo que esta verdad está sin educar en sociedad, es la verdad del animal que quiere su beneficio propio y su bienestar. Habría que hablar entonces de cómo es ese animal. Personalmente no me creo el rollo de que todos somos buenos por naturaleza y que la sociedad nos pervierte porque entre muchas cosas los conceptos de bondad y maldad sólo pueden darse en animales sociales. Existe la mezquindad y la bondad a la par en las sociedades animales. Por tanto yo creo que existen las personas buenas y las personas malas, más allá de su educación o su ambiente social. Así pues, creo que si todos escogiésemos la verdad que más nos interesa seguramente esto sería un caos.

¿Qué hacer entonces? ¿Continuamos con el intento de extirpar de nuestras carnes al bonobo que aún tenemos dentro? No creo tampoco que esta fuera la solución. De hecho, hoy por hoy, las relaciones humanas se basan más en la verdad racional y no creo que sean menos caóticas que lo serían de la otra manera. Además, este camino sólo puede conducir a la hipocresía, ya que si actuamos continuamente en contra de nuestra voluntad no seremos nunca sinceros con el prójimo y mucho menos con nosotros mismos. ¿Abanderamos entonces la idea de la verdad corporal? Pfffff, ¿alguien se puede imaginar lo que sería un mundo en el que cada cual hiciese lo que le viniese en gana respondiendo solo a sus deseos puntuales? Creo que el ser humano se volvería tremendamente caprichoso y automimado, a cada victoria de su ego este crecería progresivamente y al final sería totalmente incontrolable.

Este dilema es otra de las grandes putadas de ser un animal inteligente y con capacidad de autocrítica. Nos pasa como a los cíclopes griegos que a cambio de conocer el futuro dieron uno de sus ojos, para al final sólo ser capaces de predecir el día y modo exacto de su muerte. Así, nosotros dimos nuestra existencia hedonista a cambio de la inteligencia y ésta sólo nos produce desconcierto ante todo.

Pues llegados a este punto, he de hacer algo que seguramente estará fatal visto entre la gente que escribe cosas serias de verdad, y es cagarme en dar una respuesta y acabar el texto como lo empecé: aceptando la coexistencia de dos verdades contrapuestas. Lo cierto es que he aprendido a vivir con este tipo de yin-yan de la vida. He decidido desde hace tiempo que la vida no solo tiene un camino o una verdad indiscutible, siempre hay otra manera de pensar la misma idea y hay que aprehenderla y aceptarla como válida. Gracias a esto ya no me asusto cuando los señores oscuros cogen el poder en unas elecciones (aunque los aborrezca al mismo tiempo), porque hay una gran número de gente que piensa en ese momento que será lo mejor para ellos aunque (desgraciadamente) no estén en mi bando.

Eso sí, desde hace poco he aprendido a hacer caso a la verdad de mi cuerpo a la hora de tomar decisiones serias (antes sólo lo hacía en el campo del hedonismo). Si algo tiene de bueno crecer es precisamente que los palos que te dan cada año te hacen más sabio y, por tanto, más fuerte. No voy a dar una solución a este quebradero de cabeza, pero sí que os voy a decir a qué conclusión he llegado yo: lo mejor es convivir con ambas verdades y elegir la verdad de la razón para la convivencia y los problemas menores, y la del cuerpo cuando intuyas que tus actos pueden dañar a otra persona (siempre que no quieras que sea dañada, que hay mucha alimaña por ahí suelta) o causarte sufrimiento a corto o largo plazo.

(Ais... ¡qué poco me gusta acabar así los textos, que parezco La tia Maria la Sentencies!). ¿Si me tiro un pedo cibernético quedaré más underground? Prrrfffffff (a vuestro criterio lo dejo)