viernes, 20 de noviembre de 2009

DEL FACEBOOK A LA REALIDAD DE GEORGE ORWELL.


Desde hace algún tiempo, portales como Facebook, Myspace, etc., permiten que cualquier persona se abra un perfil en el que se pueden colgar fotografías, entre otras cosas. Me he encontrado mucha gente que blasfema con solo oír el nombre de estos portales. Odian su falta de privacidad o, más bien, su publicación de intimidad. Hasta el momento estas personas permanecían apartados de este mundo cibernético, era su decisión el estar al margen. Pero, hoy por hoy, ese posicionamiento es ridículo, ya que la decisión del anonimato ya no está en nuestras manos. Cualquier persona puede subir a la red una fotografía tuya o en la que aparezcas tú. Al principio se pedía permiso, por aquello del respeto a la privacidad, pero ahora las cosas están cambiando. Antes alguna persona se podría enfadar por el solo hecho de no haber pedido permiso para que colgasen una foto de ella en estos portales, ahora se premia. La gente necesita su pedacito de fama y estos portales se lo ofrecen.

Por si fuera poco, y por si acaso alguien no se da cuenta de que han colgado una foto tuya, existen las “etiquetas”. Esta aplicación, bajo mi consideración, solo tiene un sentido: subrayar con amarillito “fosfi” que existes (sobre todo de cara a aquellas personas sobre las que quieres llamar la atención).

Además, también se rellenan todos esos apartados que nunca quieres completar por miedo a que te roben todo tu dinero, tales como la dirección, nombre completo y todos esos datos personales que permiten hacerte un seguimiento completo. Y lo más fuerte de todo, el estado de tu relación sentimental!!!. ¿Qué coño es eso?. Puedo entender el que pongas que estás soltero o casado, yo personalmente lo tengo puesto, pero en el Facebook, por ejemplo, puedes poner un sinfín de estados de la relación: “relación complicada”,”atravesando malos momentos”…y unos cuantos más de la misma índole. ¿La gente realmente ha hablado con su pareja sobre el estado en el que está su relación?, ¿son tan sinceros con su pareja como lo son con la casillita del Facebook donde se rellena ese dato?, ¿qué coño pensará su pareja cuando lo lea y vea que además media red sabe como lo llevas con tu chico/a?. ¿Cuál es la finalidad real de aportar esta información?. Esto, bajo mi punto de vista, es otro atentado contra la intimidad.

Lo que más me preocupa de todo esto es que parece que la gente clame a gritos que le roben un poco más de intimidad. Cada aplicación nueva de estos portales es un nuevo hurto y, a su vez, un nuevo éxito de uso para el portal. Esto, en sí mismo no tiene nada de malo, cada cual decide más o menos su grado de implicación en estos portales, y aquel que no quiera aparecer tampoco será la estrella de la página de inicio. El peligro reside en la aceptación. Poco a poco cedemos voluntariamente parte de nuestra privacidad e intimidad constitucional. Nos estamos acostumbrando a no ser tan privados, nos estamos habituando a ser “espiados” por otra gente, y lo peor de todo es que se hace con nuestro consentimiento. Hasta la gente que no posee un portal de estos empieza a aceptar que puede aparecer en las fotos de una fiesta en la que sale con la cara desfigurada tras largas horas de pedo.

Las fotos se etiquetan, se publican, se comentan… tu privacidad se pone en la palestra y todo el mundo tiene derecho a lanzar un juicio. La aparente e inocente vacuidad de estos portales no es más que una preparación involuntaria e inconsciente para un mundo más controlado y con menor intimidad (no estoy insinuando ninguna conspiración secreta a nivel mundial por parte de la CIA o de algún otro organismo político propenso a este tipo de fantasías holliwoodienses).

No pongo el grito en el cielo, no me gustan los alarmismos ni tampoco estoy pretendiendo crear una nueva “conspiranoia”, yo, de hecho, tengo tanto Myspace como Facebook, pero sólo digo que, de seguir a este ritmo de pérdidas de privacidad, dentro de una generación no parecerá tan peligrosa ni extraña una realidad como la de Orwell. Lo peor de todo es que este control lo impondrá el pueblo y no el estado y, todavía peor, alguien se está enriqueciendo a costa de nuestra pérdida de intimidad.

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