sábado, 15 de mayo de 2010

EL CLAN DE LOS PASEADORES DE PERROS.



No sé si muchos de vosotros tendréis perro o algún animal paseable en parque, pero los que si que los tenéis sabréis de lo que os estoy hablando. El caso es que existe una tendencia común de la gente que baja a pasear al parque a sus animales de compañía de crear un clan de paseadores de mascotas cerrado pero heterogéneo.

Si vas al parque cercano a tu casa a la hora común de salida del curro verás que hay un gran número de perros correteando entre ellos bajo la atenta mirada de un círculo de personas que hablan amigablemente. A este grupúsculo es al que me refiero. Son gente de todas las edades que comparten en común únicamente el hecho de tener perro y un horario de paseo similar. Hay que decir además que cuando te aproximas un poco a este grupo descubres que siempre están hablando de sus animales o de otros legendarios que tuvieron. “Que si el mío solo quiere comer pienso de tal marca, que si al mío lo tienen que operar de alguna cosa escatológica que mejor que ahorrasen detalles, que si yo tuve una vez un pastor alemán que hacía tal cosa u otra mientras realizaba una pirueta invertida...etc”. Día tras día, esta gente encuentra nuevos temas relacionados con su obsesión por su perro, descubren un nuevo punto de vista sobre como conseguir que deje de ladrar o que no se cague en casa. No sé cómo lo hacen o por lo menos cómo aguantan hablando durante meses todos los días con la misma gente y sobre los mismos temas. ¡Es increíble por qué ni siquiera los tíos interrumpen esta temática para hablar de fútbol!

El caso es que además conocen el nombre y la historia de cada uno de los perros de la “manada” del parque, de qué están operados o cómo reaccionan ante tal cosa. Es más, los perros los saludan efusivamente, haciéndole las mismas fiestas que si fueran parte de la familia. Es curioso que este fenómeno se repita en cada parque de cada ciudad (estoy seguro de que esto es así en todos los parques del mundo), porque podría entender que alguien utilice el perro para ligarse a otra persona que también esté paseando a su mascota, es como que ya tienes un primer tema de conversación para empezar a hablar. Pero que esto se de en todos los parques aproximadamente a las 9:30 de la noche me parece extraño. Es más, no es cuestión de una pareja, sino de un grupo de personas considerable.

Estos grupos, como asociación humana común, tiene un líder carismático. Él es el puto amo con el tema de los perros. Él es el que sabe mejor que tu veterinario lo que le pasa a tu perro sin ni siquiera mirarlo, basándose sólo en lo que tu le cuentes. Él ha conocido a los perros que han realizado hazañas mayores que las de Lassie y tiene una mascota ejemplar dentro del reino animal, eso sí, todo gracias a la educación que él le ha dado. Ellos son los fundadores y mantenedores del grupo. Su recelo de poder acapara la conversación sólo permitiendo la interrupción de su discurso para recibir unas palabras halagüeñas. La gente pronto acata este poder y empieza a asumir a este personaje como el sabio del mundo animal que necesita para cumplimentar su educación del perro, y por qué no, aprender un poco de este aventurero de las anécdotas animales. Se convierte en un personaje admirado dentro de este círculo y esto es lo que le da fuerzas para seguir luchando por la supervivencia de su clan. Él será quién decida si se acepta la nueva incorporación al grupo de un nuevo paseador forastero, el cual puede aportar historias más interesantes que las suyas. Él tiene, sospechosamente, el poder.

Pero poco a poco, como toda asociación, el grupo empieza a resquebrajarse y misteriosamente empieza a desaparecer gente. Al principio yo pensaba que, como un servidor, habría gente que se cansase de escuchar siempre el mismo tema de conversación y tomaría la determinación de pasear a su perro a una hora diferente a la del grupo. Pero lo curioso es que de repente no los ves a ninguna hora. Primero piensas que será porque el perro habrá muerto. Pero realmente nadie sabe nada de su repentina muerte ni de la desaparición de su dueño. Todo es un poco misterioso. Además el jefe del clan hace acopio de fuerzas para degradar poco a poco el nombre del paseador y ensalzar la nobleza de su can. Al cabo de un tiempo ya nadie recuerda a aquella persona que paseaba a su golden.

Pero esta no será la única desaparición que haya. Al poco, un miembro más dejará de asistir a estas reuniones. Nadie preguntará y todos asumirán la nueva pérdida. El jefe hará su trabajo y de nuevo ese nombre se esfumará antes que la última caca de su perro se haya secado del todo. El grupo se va reduciendo implacablemente. Pero, repito, esta gente desaparece del barrio. ¿Qué ocurre con ellos? Sería demasiada casualidad que un grupo de perros que han vivido x años con sus dueños empiecen a morir todos al mismo tiempo y que sus dueños desaparezcan con ellos. ¿Será que la gente acaba huyendo de ese “jefe” que todos hacían como que le escuchaban pero que en realidad les daba la brasa a todos? ¿se mudarán a una casa nueva con un parque libre de clanes? No sé, me parece un poco imposible, más bien pienso lo siguiente: tengo la teoría de que estos jefes en realidad son psicópatas homicidas que crean un clan estable y calmado de paseadores de perros y, cuando más confiados están va acabando con cada uno de ellos. Así que si tenéis perro y lo bajáis a pasear no os unáis nunca a ningún clan en el que veáis que el jefe tiene un perro que engorda al mismo tiempo que desaparece gente...

1 comentario:

  1. ...el misterioso caso del clan de paseadores de canes....muy bueno Mr.Stupen!!

    Menos mal que yo soy mas de mininos...

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