
Estoy seguro que desde que todos nosotros tenemos uso de raciocinio hemos oído y dicho que la generación que nos ha tocado vivir está exenta de estímulos y que, cuanto poco, es sosa. No hay guerras que nos afecten directamente, no ha habido grandes pandemias que diezmen la población, no hemos llegado a Marte y comenzado la exploración del sistema solar como se esperaba para estas fechas, no se ha descubierto ningún nuevo y estimulante continente. En resumen, que no hemos vivido una época romántica como nos pintan que fue la era de los piratas abordando barcos coloniales, ni la época de los cruzados, ni la del descubrimiento de América, ni la de las conquistas romanas o la filosofía griega o el monumentalismo egipcio. Vamos que todo lo chanchi que podía hacer el ser humano como que ya ha pasado.
Pero yo creo que, además de que esto no es así, las épocas pasadas están más que bañadas de romanticismo holliwoodiense. A todos nos gustaba ver de pequeños (bueno, y aún hoy en día) esas pelis coloreadas de Errol Flint columpiándose por los toldos de un mercado marroquí con espada en mano y con una shiny sonrisa en la boca mientras vence a hierro a más de veinte rivales (tontos ellos como nadie lo fue en la historia de la humanidad), pero esto no fue así. Ni ningún esclavo se reveló contra la tiranía del faraón y montó una revuelta de subyugados contra el mismo ensalzando valores igualitarios de nuestros tiempos pero con unos 25 siglos de diferencia. Todo lo que nos han pintado como romántico en realidad es una trola, nada pasó así. Me apuesto que los galantes guerreros cruzados eran unos becerros de los cuales ninguna de vosotras/os os enamoraríais. No estaba Richard Gere vestidito de metal y con toda la piñata reluciente en la Edad Media (de hecho se consideraba que un guerrero no lo era si tenía todos los dientes), más bien se parecería al macarra de tu barrio medio subnormal y que se ha dedicado toda la vida a pegar y maltratar a sus vecinos.
Considero que un cambio en la humanidad no se puede vivir en una sola generación. Creo que una es la propulsora del cambio, otra lo desarrolla, otra lo vive y, por último, la siguiente lo degenera. Esto, hay que decir, que se produce en las sociedades más avanzadas, no se podría aplicar a las sociedades neolíticas en las que las evoluciones sociales eran (y son en algunas tribus que aún se mantienen en esta fase social) tremendamente lentas. Así pues, para mi punto de vista, los momentos interesantes son los de desarrollo de un cambio real, y no los momentos propios de una trama novelesca. El aprendizaje del uso del fuego y sus aplicaciones, el invento de la rueda, el invento de la filosofía y la política, y para mi el top ten de los ten: el invento de la Imprenta. ¡Eso si que fue un gran cambio para la humanidad!
A mi sí que me hubiese gustado ser Gutenberg y no el rey Arturo que seguro que era chaparro, gilipollas, autoritarista y un puto violador como lo fueron todos los cruzados (no se si sabréis que los cruzados se dedicaban al pillaje y a todo tipo de abusos sexuales en su camino a las morerías y toda la gente los temía y odiaba, para nada eran los héroes del momento). Gutenberg podría ser todo lo feo y repugnante que lo quieran pintar las películas, pero el caso es que el tío hizo uno de los inventos más importantes de la historia de la humanidad. No era especialmente complejo ni de diseñar ni de concebir, pero tuvo que nacer él después de unos 4000 años de escritura para poder hacer llegar la cultura a más gente de una manera tremendamente más económica.
Entonces, ¿cuál sería el descubrimiento o invento de nuestra época?. Pues está claro: el interné! Dado que los cambios sociales se producen tan lentamente, la gente nos acostumbramos a lo que tenemos día a día y dejamos de tener una perspectiva global de las cosas. Pero ahora mismo están produciéndose cambios en la sociedad más profundos que en cualquier otro momento de la historia. Estamos ante un momento inigualable de conexión de conocimientos y de personas. Una explosión cultural que nunca antes, ni siquiera con el invento de la imprenta, se había producido. Todos sus usos, desde los más banales como los portales de intercambio hasta los más transcendentales como las investigaciones simultáneas de continente a continente, son únicos en la historia. Jamás se había producido algo así, ni siquiera soñado. Estamos en uno de esos momentos que dentro de 200 años nuestros tatara-nietos lo aprenderán en los libros de texto y todos añorarán haber vivido en esta época romántica de nacimiento de un nuevo orden social, y ya veis que ahora los días pasan sin más pena ni gloria que en otro momento histórico. Pero sí, es un momento emocionante. Aunque los días pasen sin que sean dignos de un final de peli de acción, sí que es cierto que continuamente se producen cambios sociales y continuamente nos vemos obligados a replantearnos nuestras concepciones de la gente y de su manera de relacionarse en sociedad.
Internet es pues la nueva Imprenta. Ha permitido el intercambio de conocimientos a nivel global, con la diferencia y ventaja sobre ésta que es simultáneo. Hoy escribo este texto y hoy lo leéis (los que lo lean, claro está). Por eso creo que todas las críticas y quejas sobre internet son cuanto poco retrógradas.
Hoy por hoy es como cool y progre el quejarse de los usos de internet. Que si enviar cartas por correo postal molaba más, que si se ha perdido el gusto por la espera, que si los medios antiguos eran más románticos...Bullshit! “Cuando oigo “romántico” echo mano a mi pistola” (como dijo más o menos aquel hijo de puta). Usar el romanticismo es poner un grillete al progreso.
Si lo pensáis, defender algo pasado y negar la evolución (por mucho que nos cueste dejar de lado lo aprendido y unirse a los nuevos cambios) es lo mismo que quemar a herejes en la hoguera por decir que la sangre circula por las venas o que la Tierra no es el centro del Universo. ¿Queréis ser, oh modernos y románticos de la vida, unos retrógrados cómo Torquemada?
Respetar el pasado es fundamental para conocer de dónde vienes, pero aferrarse a él es aferrarse a algo muerto. Hay que aceptar los cambios que se producen en la sociedad y valorarlos en su contexto actual, y no en un contexto caduco. Lo que antes era malo o bueno no tiene porque serlo ahora. No todo nos gustará a todos, pero es que la unanimidad es imposible. Las cosas cambian y no debemos anclarnos en lo que nos enseñaron de pequeños. Pero yo creo que, además de que esto no es así, las épocas pasadas están más que bañadas de romanticismo holliwoodiense. A todos nos gustaba ver de pequeños (bueno, y aún hoy en día) esas pelis coloreadas de Errol Flint columpiándose por los toldos de un mercado marroquí con espada en mano y con una shiny sonrisa en la boca mientras vence a hierro a más de veinte rivales (tontos ellos como nadie lo fue en la historia de la humanidad), pero esto no fue así. Ni ningún esclavo se reveló contra la tiranía del faraón y montó una revuelta de subyugados contra el mismo ensalzando valores igualitarios de nuestros tiempos pero con unos 25 siglos de diferencia. Todo lo que nos han pintado como romántico en realidad es una trola, nada pasó así. Me apuesto que los galantes guerreros cruzados eran unos becerros de los cuales ninguna de vosotras/os os enamoraríais. No estaba Richard Gere vestidito de metal y con toda la piñata reluciente en la Edad Media (de hecho se consideraba que un guerrero no lo era si tenía todos los dientes), más bien se parecería al macarra de tu barrio medio subnormal y que se ha dedicado toda la vida a pegar y maltratar a sus vecinos.
Considero que un cambio en la humanidad no se puede vivir en una sola generación. Creo que una es la propulsora del cambio, otra lo desarrolla, otra lo vive y, por último, la siguiente lo degenera. Esto, hay que decir, que se produce en las sociedades más avanzadas, no se podría aplicar a las sociedades neolíticas en las que las evoluciones sociales eran (y son en algunas tribus que aún se mantienen en esta fase social) tremendamente lentas. Así pues, para mi punto de vista, los momentos interesantes son los de desarrollo de un cambio real, y no los momentos propios de una trama novelesca. El aprendizaje del uso del fuego y sus aplicaciones, el invento de la rueda, el invento de la filosofía y la política, y para mi el top ten de los ten: el invento de la Imprenta. ¡Eso si que fue un gran cambio para la humanidad!
A mi sí que me hubiese gustado ser Gutenberg y no el rey Arturo que seguro que era chaparro, gilipollas, autoritarista y un puto violador como lo fueron todos los cruzados (no se si sabréis que los cruzados se dedicaban al pillaje y a todo tipo de abusos sexuales en su camino a las morerías y toda la gente los temía y odiaba, para nada eran los héroes del momento). Gutenberg podría ser todo lo feo y repugnante que lo quieran pintar las películas, pero el caso es que el tío hizo uno de los inventos más importantes de la historia de la humanidad. No era especialmente complejo ni de diseñar ni de concebir, pero tuvo que nacer él después de unos 4000 años de escritura para poder hacer llegar la cultura a más gente de una manera tremendamente más económica.
Entonces, ¿cuál sería el descubrimiento o invento de nuestra época?. Pues está claro: el interné! Dado que los cambios sociales se producen tan lentamente, la gente nos acostumbramos a lo que tenemos día a día y dejamos de tener una perspectiva global de las cosas. Pero ahora mismo están produciéndose cambios en la sociedad más profundos que en cualquier otro momento de la historia. Estamos ante un momento inigualable de conexión de conocimientos y de personas. Una explosión cultural que nunca antes, ni siquiera con el invento de la imprenta, se había producido. Todos sus usos, desde los más banales como los portales de intercambio hasta los más transcendentales como las investigaciones simultáneas de continente a continente, son únicos en la historia. Jamás se había producido algo así, ni siquiera soñado. Estamos en uno de esos momentos que dentro de 200 años nuestros tatara-nietos lo aprenderán en los libros de texto y todos añorarán haber vivido en esta época romántica de nacimiento de un nuevo orden social, y ya veis que ahora los días pasan sin más pena ni gloria que en otro momento histórico. Pero sí, es un momento emocionante. Aunque los días pasen sin que sean dignos de un final de peli de acción, sí que es cierto que continuamente se producen cambios sociales y continuamente nos vemos obligados a replantearnos nuestras concepciones de la gente y de su manera de relacionarse en sociedad.
Internet es pues la nueva Imprenta. Ha permitido el intercambio de conocimientos a nivel global, con la diferencia y ventaja sobre ésta que es simultáneo. Hoy escribo este texto y hoy lo leéis (los que lo lean, claro está). Por eso creo que todas las críticas y quejas sobre internet son cuanto poco retrógradas.
Hoy por hoy es como cool y progre el quejarse de los usos de internet. Que si enviar cartas por correo postal molaba más, que si se ha perdido el gusto por la espera, que si los medios antiguos eran más románticos...Bullshit! “Cuando oigo “romántico” echo mano a mi pistola” (como dijo más o menos aquel hijo de puta). Usar el romanticismo es poner un grillete al progreso.
Si lo pensáis, defender algo pasado y negar la evolución (por mucho que nos cueste dejar de lado lo aprendido y unirse a los nuevos cambios) es lo mismo que quemar a herejes en la hoguera por decir que la sangre circula por las venas o que la Tierra no es el centro del Universo. ¿Queréis ser, oh modernos y románticos de la vida, unos retrógrados cómo Torquemada?
Además, es fundamental observar cómo las nuevas generaciones asumen estos cambios, dado que para ellos estos cambios son “lo que a nosotros nos enseñaron de pequeños”. No hay que criticar a estas nuevas generaciones porque se comporten de una manera diferente de como lo hiciésemos nosotros a su edad, sino observarlos y aprender, porque con ellos son con los que tenemos que establecer un presente (ya no hablo de futuro que eso siempre suena a fiasco).
Este no es el mundo de nuestros abuelos, ni el de Guttenberg, ni el del rey Arturo, es el nuestro y tenemos que moldearlo a nuestro gusto y no quejarnos de que las cosas no sigan igual que hace un siglo. Amén!
Este no es el mundo de nuestros abuelos, ni el de Guttenberg, ni el del rey Arturo, es el nuestro y tenemos que moldearlo a nuestro gusto y no quejarnos de que las cosas no sigan igual que hace un siglo. Amén!
Amén!
ResponderEliminar...entonces...quieres decir que el Príncipe Azul no existe!!?? ..Pardiez!!, que será de mí ahora??
ResponderEliminar...coñas fuera, estoy contigo.
ResponderEliminarhttp://www.youtube.com/watch?v=GxZuq57_bYM&feature=related
ResponderEliminaramen brother!
http://www.youtube.com/watch?v=5SaFTm2bcac&feature=related